Mientras tanto en el Planeta Azul, el panorama es desolador. Los rayos solares han derretido el hielo, provocando que el nivel del mar suba y cubra gran parte del mundo. El profesor Dhatú explica que el ciclo hidrológico se ha alterado y tardará meses en normalizarse. Ante el peligro de las intensas lluvias y tormentas eléctricas. Zacek decide que lo mejor es abandonar temporalmente el planeta. Smuk sugiere establecerse en Selene (el satélite natural de La Tierra), ya que sería una base estratégica para vigilar y defender el mundo de posibles invasiones. Tras una evacuación bajo una tormenta eléctrica masiva, la flota de naves, liderada por la Astronave Atlantis, abandona el Planeta Azul a velocidad hiperespacial y llegan a Selene.
Una vez en el satélite, un grupo de exploración formado por Zacek, Lis-Ek, el profesor Dhatú, Jiva, Robby, Explorador y Titán desciende a la superficie. Mientras Explorador analiza el terreno (notando que es rico en hierro y níquel), los demás disfrutan de la baja gravedad. Tras encontrar un cráter adecuado para construir la base, Titán recibe una llamada de auxilio urgente desde la Astronave Atlantis.
De vuelta en la nave, Bantar les informa que ha llegado un mensaje de socorro del lejano Denebium. Los Denebitas denuncian que una fuerza negativa ha diezmado a su población. Zacek decide acudir al llamado de inmediato e indica que solo irán junto con él: Shilbalam, Titán, Unicornio, Rha y Explorador. También le pide a Uller que si ven que pasa mucho tiempo y no se comunican, los vaya a buscar junto con los otros Guerreros Estelares. A bordo de la Nave Tao, y viajando a la velocidad del pensamiento, el equipo llega a Denebium y se entrevistan con el ministro Glurt quien les explica la situación y ofrece un guía para llevarlos a la zona donde iniciaron los incidentes, pero deciden ir por su cuenta.
El grupo se traslada al lugar y Zacek y Shilbalam empiezan a percibir mucho negativismo. El número termina cuando al entrar a una de las cuevas ven algo que los sorprende demasiado.